que Toni Cantó, diputado de UPyD por Valencia, dedica al pernicioso individuo que amparado por su condición de aforado, diputado y alcalde, incita a la población al saqueo y al vandalismo.
Diputado
Sánchez Gordillo
09/08/2012
Este
personaje que gusta ser fotografiado junto a dictadores como los hermanos
Castro y que viaja en primera a visitar a gente como Chávez -qué bien se ven
las revoluciones cuando vas de la mano oficialista-, es un cargo público que
pertenece a un partido que gobierna en coalición en Andalucía.
Un partido
que olvidó por completo sus exigencias programáticas -ley electoral por
ejemplo- y se dedicó a pactar poltronas en ese Gobierno.
Este
comportamiento no es nuevo, el propio PNV -y sí, menudos son ellos para dar
lecciones-denunciaba hace tiempo cómo EB -la antigua marca de IU del País
Vasco- había negociado con la derecha nacionalista de la misma manera... es
decir, solo cargos, sin importarles siquiera un comino las políticas.
En
Andalucía, IU ha vuelto a dar muestras de su protección a la institución de la
familia. De la familia de sus dirigentes. Y hemos visto cómo varios de los
principales cargos y el propio Sánchez Gordillo colocan a sus allegados en
puestos sin importarles un pimiento ninguno de todos esos andaluces a los que
el diputado Gordillo quiere ahora alimentar.
Pero por si
acaso el diputado Gordillo actuó demasiado rápido o no estaba ese día nada
imaginativo, podríamos darle varias alternativas.
No hablaré de
otros posibles actos ilegales, aunque es obvio que en vez de enfrentarse
valientemente con varias cajeras de una cadena de supermercados que está
produciendo ahora mismo -con la que nos cae encima- miles de puestos de
trabajo, podría habernos demostrado su valor probando con un banco o un furgón
blindado de esos que demoniza a menudo y que están guardados por polis hechos y
derechos dispuestos a defender la carga.
Ojo, no seré
yo aquí el que defienda el comportamiento de cajas y bancos, responsables de muchos
de los males que nos aquejan, pero verán, nosotros hemos preferido acudir a la
Audiencia Nacional. Por aquello de la legalidad y tal. Por responsabilidad. Y
porque no están las cosas para que un político irresponsable juegue con el
fuego que casi prende ya a muchos españoles que las pasan canutas.
Pero quizá
Gordillo podría haberle pegado un palo a su compañero de partido Moral Santín,
que es el que mas pasta se llevó de Caja Madrid con diferencia. Más de medio
millón de euros al año dan para muchos carritos de compra, señor Gordillo.
O podría
hacerlo con Caja Castilla La Mancha, que mientras desahuciaba a esas familias
sin recursos a las que dice defender Gordillo, según una querella, condonaba
créditos a IU por valor de 300.000 euros.
Gordillo
podría tambien impedir la compra de coches para los portavoces del Parlamento
de Andalucía por valor de 60.000 euros, quitarse un sueldo que la mayoría de
alcaldes y concejales de pueblos de tamaño similar al del suyo no cobran,
luchar contra los recortes sociales que lleva a cabo la Junta sin tocar su
extensa red clientelar...
Debería, en
suma, hacer política, que es para lo que se le paga. Obligando a su partido a
negociar con el PSOE posibles soluciones o abandonarlo si no está de acuerdo
con lo que se hace.
Pero
Gordillo no quería alimentar a nadie con esa acción. Es importante que no
perdamos esto de vista. Gordillo quería salir en los papeles. Y lo ha
conseguido.
Otro día
hablaremos de cómo los partidos de izquierda disculpan acciones como esta, de
como los dirigentes de IU las justifican, de lo que hace el PSOE que gobierna
con ellos, de cómo el PP pide ejemplaridad pública cuando indulta delincuentes
o en la Comunidad Valenciana mantiene a diez imputados en las Cortes... o de lo
que tardan las asociaciones feministas en defender a unas cajeras de un súper
cobárdemente agredidas por unos sindicalistas... otro día...
Para acabar,
lo tengo claro. Para salir de esta, prefiero empresarios que crean puestos de
trabajo a los señores Gordillos.
Esto no es
una lucha de ricos contra pobres, como nos venden de manera simplista los
Gordillos.
Es un pulso
entre honrados y ladrones, entre trabajadores y apoltronados.
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